Mis restaurantes favoritos
Modesto
Sevilla es un lujo para casi todo. El clima, la gente, las calles, las tabernas, la feria, las tapas, los toros, el flamenco, y sobre todo las ganas de vivir que se respiran en cada rincón de la ciudad. Sevilla es un lujo para casi todo. El clima, la gente, las calles, las tabernas, la feria, las tapas, los toros, el flamenco, y sobre todo las ganas de vivir que se respiran en cada rincón de la ciudad. Me confieso un enamorado de ese lugar donde todo funciona a un ritmo distinto al de cualquier otra ciudad que conozco.
A la hora de elegir un restaurante son infinitas las opciones y todas son buenas. Pero siempre hay lugares especiales que, por una razón u otra, son capaces de seducirte. De alguno de ellos, como Casablanca por ejemplo, ya he escrito en estas páginas. Hoy quiero destacar otro de mis preferidos. Se trata de la terraza del restaurante Modesto, situada entre la Plaza de Santa Cruz y la Puerta de la Carne, dos de los sitios más conocidos y típicos de Sevilla.
La terraza está abierta todo el año, y es especialmente en otoño, invierno y primavera cuando más se disfruta, aunque en verano, a la sombra de sus blancos parasoles, tampoco se está nada mal.
Se puede comer de manera formal, primero segundo y postre, con una carta amplia basada en los clásicos platos andaluces, pero mi recomendación es hacerlo de tapeo, controlando así el mayor o menor apetito, a medida que se van disfrutando los diferentes manjares. Por supuesto, no debe faltar una buena Fritura de pescado o de verduras y gambas (los famosos pajaritos), ni tampoco ese Plato de jamón ibérico de bellota acompañado de picos o regañá (un pan especial para comer jamón, que sólo un pueblo sabio como el andaluz podía inventar). Pero también se puede tomar un Salmorejo o un Salpicón de marisco, o unas Coquinas, o unas Almejas negras al Marqués de Villalúa.
Todo regado con una botella de manzanilla de Sanlúcar, que siempre ayuda a acompañar el disfrute de la buena mesa sevillana.
Julio 2010
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